Ir al contenido principal
El aburrá, un río con esperanza de vivir



Ver el río Medellín cristalino, bañarse en sus aguas e irse a sus orillas de paseo familiar ha sido una fantasía de los habitantes de la ciudad, que sueñan con pescar y nadar en su cauce, pero lo que la mayoría no sabe es que ese sueño es real: lo disfrutan los habitantes de la vereda La Clara (Caldas), donde nace el afluente que recorre todo el Valle de Aburrá y va a desembocar al río Porce ya turbio, con el agua oliendo fétido.

El agua pura la disfrutan Pedro Arias y las más de mil personas que habitan La Clara, un caserío rico en fauna y flora por donde el río baja manso y limpio.

“Hace un año me vine a vivir acá por lo maravilloso de este paisaje”, dice Pedro, que se convirtió en vigía del río, pues en los últimos años se volvió costumbre que personas de Medellín vayan de paseo a su paraíso, lo que ha traído perjuicios.

“Llegan más de 150 turistas cada fin de semana y eso no está mal, el problema es que dejan cantidades de basura en el piso”, denuncia este joven, que a veces confronta a quienes hacen mal uso del lugar.

En convites, él y la comunidad limpian lo que dejan los visitantes: botellas de vidrio y plástico, recipientes de icopor, fogatas encendidas y una cantidad innumerable de objetos. A la zona también llegan volquetas y camiones a arrojar basuras y residuos. Como puede, Sol María Guzmán, residente en la vereda, recicla parte del material.

“Recorro las veredas recogiendo materiales, se necesita compromiso y apoyo y no todos lo dan”, dice Sol María, que con el respaldo de la Junta de Acción Comunal montó un centro de acopio. Los desechos son su sustento.

En el recorrido hasta el Alto de San Miguel, donde nace el río, hay letreros que recuerdan que es una zona de reserva y que debe haber buen comportamiento, pero algunos están rayados o dañados. Las pocas canastillas de basura que han dispuesto las autoridades están en el piso, y entre las aguas y en las orillas, se ven personas lavando carros, taxis y motos. El sonido del agua se mezcla con el de las ramas mecidas por el viento y el canto de las aves. Los areneros hunden sus palas.

“Llevo cinco años aquí, amo el río porque es mi sustento”, dice Hernando Castañeda, que trabaja con otros familiares.
Camino a la turbiedad


El río, que en realidad se llama Aburrá, nace a 3.100 metros sobre el nivel del mar, en una zona montañosa y poco poblada, que en 2016 Corantioquia declaró Reserva Forestal Protectora en un área de más de 1.600 hectáreas, de abundante riqueza ecológica.

Los problemas para el río aparecen en sus 100 kilómetros de recorrido hasta Puente Gabino (Gómez Plata), cerca de Barbosa, a 1.052 metros sobre el nivel del mar, donde se cruza con el río Grande y juntos forman el río Porce. Un trayecto en el que el agua se contamina y enturbia.
Planes de saneamiento


Las principales fuentes de contaminación son cerca de 300 quebradas que le caen en el recorrido, afluentes que, en su mayoría, arrastran aguas contaminadas, que salen de las viviendas y las industrias.

“Desde las décadas del 60 y el 70, EPM empezó a planear el saneamiento del río, que se hace limpiando las quebradas”, explica León Yepes, gerente de Aguas Residuales.

¿Cómo se hace ese proceso? Paralelo a las quebradas, EPM ha construido colectores, que reciben las aguas de las viviendas y las llevan a un interceptor al lado del río, el cual las conduce a la planta de tratamiento de San Fernando (Itagüí), donde se realiza un proceso de descontaminación para devolverlas a la corriente en mejores condiciones. Eso pasa en la zona sur, donde falta instalar colectores para Caldas, que están en diseño y cuyos trabajos inician en 2018.

Ese año también operará la planta Aguas Claras, de Bello, que tratará el líquido de los alcantarillados de Medellín y esa localidad. Y el río quedará más limpio.

“No es agua potable, pero sí con las condiciones para no afectar el ambiente con malos olores ni alta contaminación. De hecho, si no se hubiera realizado este trabajo, los olores no permitirían instalar los alumbrados ni que empresas como Bancolombia y otras tuvieran sus sedes cerca del río”, argumenta Yepes. Confirma que EPM ha invertido cerca de $2,5 billones en ese proceso.

A la par con EPM, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá -Amva-, además de recuperar la cuenca, ejerce la autoridad sobre las empresas que enturbian el río arrojando residuos contaminantes.

María del Pilar Restrepo, subdirectora Ambiental, precisa que la calidad del agua que se puede arrojar al afluente está regulada por la Resolución Nacional 631 de 2015.

“El sector productivo tiene obligación de tratar las aguas residuales e industriales de manera diferente a la doméstica y deben tramitar los permisos ante nosotros”, aclara.

Ejerciendo el control, entre 2013 y 2016, el Amva impuso sanciones a cinco empresas por valor de $500 millones por arrojar contaminantes a la corriente.
Norte, río de espuma


En contraste con el sur, en el norte el Aburrá es triste. Sus aguas café oscuro van cargadas de materia contaminante. Se ve como un gigante que arrastra piedras de gran tamaño. Hace tres meses se creció y destruyó varias casas y la carrilera del tren en el barrio El Porvenir, de Barbosa. Actualmente, se le hace un dragado para darle profundidad y evitar que se desborde. Los mineros buscan oro.

“Tengo 70 años, ya no me dan trabajo, me toca meterme a ver qué saco”, dice José Bedoya, que echa arena en un recipiente de madera, de la cual sale el metal precioso. Dice que, por jornada, si acaso se hace 1 real, equivalente a 20 mil pesos. En otros tiempos se ganaba hasta 100 mil. Junto a él, hay otro grupo de mineros.

En mitad del cauce hay islas de rocas con basura atascada, especialmente recipientes de plástico y zapatos. Cerca de La Pradera (Barbosa), Gustavo Arboleda cuenta que ya casi ni se pesca ni se saca oro.

“Hace dos años hicieron una represa y todo se fue acabando, uno se mete de porfiado, y no hay nada”, apunta.

Rubiela Monsalve, una viuda que habita una casa a la orilla, asegura que el río le da para vivir: “Yo saco madera y la vendo en un trapiche de panela”, sostiene Rubiela. Ella no conoce el río cristalino. Gustavo le cuenta que él sí y que es espectacular: “Yo trabajé de minero allá, es muy bonito, con mucha naturaleza”, dice.

Ni él ni ella creen que un día lo verán bajar limpio frente a sus casas. En La Clara, en cambio, no necesitan creer ni soñar. Lo viven cada día. Están en el “paraíso”.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿QUÉ ES LA ECO-EFICIENCIA? El término eco-eficiencia fue acuñado por el World Business Council for Sustainable Development (WBCSD) en su publicación del año 1992 “Changing Course”. Está basado en el concepto de crear más bienes y servicios utilizando menos recursos y creando menos basura y polución. De acuerdo con la definición del WBCSD, la eco-eficiencia se alcanza mediante la distribución de “bienes con precios competitivos y servicios que satisfagan las necesidades humanas y brinden calidad de vida a la vez que reduzcan progresivamente los impactos medioambientales de bienes y la intensidad de recursos a través del ciclo de vida entero a un nivel al menos en línea con la capacidad estimada de llevarla por la Tierra.” De acuerdo con el WBCSD, los aspectos críticos de la eco-eficiencia son: Una reducción en la intensidad material de bienes y servicios Una reducción en la intensidad energética de bienes y servicios Dispersión reducida de materiales tóxicos Re...
Cambio climático afectará áreas cafeteras Cultivo del café sufrirá por el cambio climático. Foto El Colombiano Cerca del 88 % de las tierras apropiadas para el café, incluidas las de Colombia, no serían aptas a 2050 debido al cambio climático. Eso sugiere un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, en el que además se encontró que las áreas que continuarían disponibles tendrían problemas porque las abejas, que polinizan las plantas, serían a la vez afectadas por ese fenómeno climático. Para Lee Hannah, científico de Conservación Internacional y cabeza del estudio “esperamos que los modelos que creamos para hacer esas proyecciones puedan ayudar a enfocarse en prácticas adecuadas de manejo, como la conservación de bosques y la disposición de sombrío”. “Si hay abejas en los sembrados de café, ellas son muy eficientes y buenas polinizando, así que la productividad se incrementa”, dijo Pablo Imbach, investigador del Centro Internacional ...

Responsabilidades y dudas que deja la crisis de Hidroituango

Responsabilidades y dudas que deja la crisis de Hidroituango Faltaban pocas semanas para que la Hidroeléctrica Ituango S. A. (Hidroituango) fuera presentada al país como una de las maravillas de la ingeniería colombiana. Pero desde el pasado 28 de abril sólo se dice que puede venirse abajo por la emergencia que tiene en vilo a casi 300.000 habitantes de 12 municipios y en riesgo una inversión de $11,4 billones.  Hoy el objetivo para superar la crisis es construir los pocos metros que quedan de la represa para que el cauce del río Cauca no la destruya . Sin embargo, además de la emergencia, crecen las versiones sobre supuestos actos de corrupción, malas decisiones, falta de un plan B o errores crasos en la construcción de los túneles de desvío del citado río. De superarse el problema, está claro que el siguiente paso será encontrar responsables. Si bien fue la naturaleza la que puso contra las cuerdas a Hidroituango tras el derrumbe que bloqueó el túnel por el que se estab...